Fino y elegante. Allá por los años 70 fue nombrado en una encuesta entre jugadores, dirigentes y fanáticos como el mejor marcador de punta izquierda de la historia del fútbol argentino. En el Mundial de 1966, la prensa internacional le otorgó el mismo honor. Con su calidad redefinió y revolucionó el puesto. Dicen que jugaba sin despeinarse. Afirman que a la par de su destreza con una pelota, lo que destacaba en él era su calidad humana. Todo eso y mucho más se seguirá contando de Silvio Marzolini, uno de los próceres del fútbol nacional, que falleció a los 79 años.

Diego Armando Maradona, dirigido en dos períodos por Marzolini, dijo de él: “en 1981, de su mano, muchos de los muchachos de Boca dimos nuestra única vuelta olímpica en el país. Aquel grupo tenía a cada nene... Y él lo manejó de una forma increíble”.

Marzolini, que en el “Xeneize” tuvo una exitosa trayectoria como jugador (entre 1960 y 1972), también se destacó como técnico, con la particularidad de ser el único entrenador que dirigió dos veces al “Diez” en el club. Con él fue campeón del Metropolitano 1981, y también lo tuvo a cargo en 1995, aunque sin los éxitos deportivos de su primer ciclo.

Quienes lo vieron jugar no tienen dudas: fue un grande. Y agregan un concepto algo perdido en estos tiempos: un señor dentro y fuera de la cancha. La fundamentación es clara: en la década del 60 el fútbol tenía una tendencia a jugarse con violencia, pero Marzolini estaba muy lejos de la agresividad. Marcaba haciendo lo justo, y con la pelota en los pies mostraba una prestancia pocas veces vista para un marcador de punta. Incluso, por momentos se convertía en un delantero más, atacando por su sector. Esto lo llevó a ser un distinto para su época.

Hay quienes recuerdan una anécdota poderosa sobre su identificación con la camiseta “xeneize”. Fue en una tarde de 1969, cuando el equipo dio la vuelta olímpica en el Monumental ante River. Él la dio dos veces entre los caños de agua abiertos en el campo de juego por el club local.

En tren de anécdotas, hay otras, que hablan de sus batallas ganadas en una época en la que todavía existían los wines. Fueron famosos sus duelos con Luis Cubilla, el uruguayo puntero derecho de River, y con el “Loco” Raúl Bernao, talentoso y endiablado puntero derecho de Independiente.

Marzolini fue un ídolo para la hinchada, en tiempos de varios ídolos: Antonio Rattín, Antonio Roma, Ángel Clemente Rojas... Con ellos, además de Rubén Suñé, Juan Román Riquelme, Martín Palermo, Guillermo Barros Schelotto, Carlos Bianchi y Juan Carlos Lorenzo tuvo el mérito de los elegidos al tener su estatua en el hall central de La Bombonera.

Debutó en Ferro a los 19 años, en 1959, y en 1960 pasó a Boca, en donde jugó hasta 1972, inclusive. Con el “Xeneize” ganó seis títulos oficiales: los torneos de 1962, 1964, 1965, los Nacionales de 1969 y 1970; y la Copa Argentina de 1969. En la Selección participó de los mundiales de Chile 1962 y de Inglaterra 1966.

Hasta fue actor de cine en “Cuando los hombres hablan de mujeres”. Y también periodista deportivo en Canal 13.

“Boca despide con profundo dolor y gratitud a Silvio Marzolini, jugador, técnico y un símbolo de la historia del club, y determina duelo en la institución para acompañarlo en el adiós. Hasta siempre, Silvio”, publicó en Twitter el club de La Ribera. River también le hizo un homenaje: “Despedimos con respeto a Silvio Marzolini, figura histórica de @BocaJrsOficial y del fútbol argentino, y acompañamos a sus seres queridos en este triste momento”.

Su nombre, está claro, trascendió el color de camiseta y unió a quienes gustan del buen fútbol.